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Shibari: el arte japonés de las cuerdas eróticas

Para los no iniciados en tales artes, la idea de que amarren puede llegar a parecer bastante inquietante. Sin embargo, el Shibari no es ni mucho menos una práctica sórdida: imagina que tu chico o chica te ata con cuidado, lentamente y de forma sensual. Sus besos y caricias ayudan a deslizar unas suaves cuerdas de algodón, cuyos giros sobre tu cuerpo forman un espectáculo visual muy excitante. ¿Te vas animando? En la entrada de hoy vamos a hablar sobre el origen de esta práctica erótica, comentaremos algunos de sus secretos y todo lo que debes tener en cuenta para experimentarla con seguridad y llegar al placer más intenso. ¡Comenzamos!

Shibari y BDSM

Te sorprendería la cantidad de gente que adora los juegos de ataduras eróticas. Al escuchar la palabra cuerda a muchos nos viene a la cabeza el BDSM y todo eso de la sumisión y el sadomasoquismo. Sin embargo, el Shibari es una versión muy light y delicada alejada de las formas extremas, una manera perfecta para iniciarse en este maravilloso mundo y usarse como preliminares para una velada muy apasionada. En la actualidad, podemos encontrar atadores profesionales que realizan espectáculos que lo han convertido en grandes celebridades del erotismo.

¿El Shibari es sexista?

Las parejas que practican las ataduras y conocen al detalle los secretos de los amarres no consideran que esta práctica sea sexista. Hay que romper con los esquemas tradicionales, algo que se aplica por igual a chicos y chicas, y aunque en la mayoría de los casos ellas son las sometidas también hay ocasiones en la que el hombre acaba atado. Aquí no hay reglas, tenéis que hacer lo que más placer os de y, por supuesto, dejar claro los límites que no se deben sobrepasar. En otras palabras, es solo un juego que hay que elegirlo libremente.

El Shibari como forma de arte

Una de las cosas que más llama la atención de las ataduras es su clara vocación estética, con cuerdas que no tienen como objetivo hacer daño, sino inmovilizar a la vez que se realzan las partes más íntimas del cuerpo, como los pechos, la cadera o la cintura en el caso de las chicas. En este intercambio de roles muchas mujeres encuentran un enorme placer, sobre todo aquellas que en su día a día tienen una posición de poder. En este sentido, disfrutan explorando el terreno opuesto.

¡No solo eso! Los expertos en Shibari tienen los conocimientos para colocar los nudos y enlaces de tal forma que se estimulan diversos puntos del cuerpo, aumentando en gran medida el apetito y energía sexual. Esto sigue el mismo principio que la acupuntura, para que veas todas las ramificaciones que puede adoptar este juego sensual de cuerdas.

Sexo seguro

Pese a estar una de las personas atadas, en realidad no hay ningún tipo de peligro. Sin embargo, este estado activa diversas zonas de nuestro cerebro que provoca una alarma inconsciente. El resultado es un incremento de endorfinas, dopamina, adrenalina y otros neurotransmisores que, en definitiva, son los encargados de ponerte a cien. Por esta razón el Shibari es tan excitante.

Pero volvamos al tema de la seguridad. Hay algunas cosas que hay que tener en cuenta antes de iniciarte en esta práctica. Lo primero, es que no deberías jugar con cualquiera, sobre todo con aquellas personas con las que no tienes demasiada confianza. Lo ideal es llevarlo a cabo en parejas que están muy compenetradas y en las que hay una enorme complicidad. Por si no te ha quedado claro, el objetivo del juego no es lastimar a la otra persona, sino explorar nuevas sensaciones y para ello hay que buscar un ambiente controlado y un acompañante adecuado.

Dejar las cosas claras

Siempre que se exploran otras opciones eróticas, es indispensable sentarse a hablar sobre todo aquello que se quiere y no hacer. ¿Prefieres que sea romántico? ¿Un poco más duro? ¿Hasta dónde vais a llegar? Plantead todas las interrogantes que tengáis y dejar claro los límites que habrá durante el Shibari.

¿Qué necesito?

Lo ideal es contar con tres o cuatro cuerdas de algodón, aunque también nos servirá yute suave u otros materiales parecidos. En total, nos hará falta unos 20 metros de cuerda.  Si no tienes tiempo para conseguirlas, quizás porque surge espontáneamente la oportunidad de realizar el Shibari, entonces puedes usar bufandas, mascadas, corbatas viejas o incluso un rollo de plástico film transparente.

¿Cómo se lleva a cabo?

Existen muchas formas de atar a la otra persona. Las karadas son los nudos tradicionales, pero puedes elegir atar solo las muñecas si es la primera vez que lo llevas a cabo. Los patrones más complejos, como por ejemplo el pentagrama, realizan nudos en el pecho y dejan los genitales al aire, aunque también podemos encontrar otros diseños intrincados que simulan el aspecto de un corsé o kimono hecho con las propias cuerdas. Las posibilidades artísticas son casi ilimitadas.

¿Y ahora qué?

Muchas parejas se inventan historias de intercambio de roles que son muy excitantes, siguiendo un guion establecido o improvisando a partir de una base. No obstante, puedes pasar de todo esto y centrarte en el propio placer que provoca la falta de movilidad y las bellas formas de las ataduras. Las caricias, las nuevas posturas y finalmente la penetración u otras alternativas para llegar al orgasmo te trasportarán al placer más intenso. También puedes usar vendas para los ojos, jugar con los cambios de temperatura (con geles, por ejemplo) y otros complementos como los látigos y paletas para dar unos azotes suaves.

Consejos finales

No aprietes los nudos de forma que corten la circulación y no ates en zonas propensas a provocar desmayos o asfixia, como el cuello, así como las articulaciones. Usa siempre materiales flexibles y ata despacio y con delicadeza. Para inmediatamente si la otra persona sufre mareos o comienza a ponerse nerviosa. ¡Y ten siempre a mano unas tijeras en caso de emergencia! Esperamos que la entrada de hoy os haya gustado. Nosotros nos despedimos hasta la semana que viene, deseándoos como siempre que paséis un increíble domingo. ¡Nos vemos!

 

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