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Promiscuidad: ¿hasta qué punto nos basta con una sola pareja?

En la entrada de hoy vamos a hablar sobre la promiscuidad: qué es, cómo se origina y se percibe por la sociedad. Contestaremos a estas preguntas y de paso os mostraremos una visión más amplia que las recogidas en las definiciones tradicionales.

¿Qué es la promiscuidad?

En nuestra sociedad el término promiscuo casi siempre ha estado asociado a connotaciones negativas, provocando un menoscabo de la reputación a nivel social y graves consecuencias tanto familiares como profesionales para los que se declaran como tal. Desde el punto tradicional esta práctica es propia de la inmadurez emocional y la negación al compromiso. Sin embargo, en Placer Intenso abogamos por una interpretación mucho más abierta de ideas.

Según la Organización Mundial de la Salud se considera promiscuo a alguien que ha tenido sexo con más de dos personas en 6 meses. Es una definición muy ambigua, porque este concepto varía enormemente dependiendo de la cultura en la que estemos y de hecho, a menos que tengamos pareja estable, es muy probable que todos nosotros estemos en una situación en la que técnicamente seamos promiscuos.

Promiscuidad y seguridad

Es indispensable adoptar todas las medidas de seguridad necesarias siempre que tenemos sexo con un desconocido. El preservativo es esencial, ya que además de impedir un embarazo no deseado supone una barrera muy efectiva contra las enfermedades de transmisión sexual. Ten en cuenta que otros medios anticonceptivos como las pastillas solo van a evitar lo primero, mientras que darán vía libre a las ETS.

Ten cuidado con quien quedas y con quien no. En este sentido, existe una norma no escrita que recomienda avisar siempre a alguien de lo que estamos haciendo. Por ejemplo, si quedas con alguien que no conoces para ir a su casa, mándale un mensaje a un amig@ de confianza para que así siempre estés localizable. Estas y otras medidas de seguridad son esenciales para reducir el riesgo durante las relaciones sexuales.

¿Qué causa la promiscuidad?

No hay nada malo en tener sexo consentido con el número de personas que quieras, pero aun hoy en día esto genera una serie de connotaciones negativas. Por ejemplo, en el ámbito laboral se valoran los matrimonios convencionales con hijos, que generan una cierta estabilidad que en teoría se traslada a su trabajo. No hay ninguna causa probada para la promiscuidad, pero algunos sicólogos y médicos han intentado encontrar la respuesta en factores sociales.

En este sentido, tradicionalmente se ha asociado la promiscuidad a una falta de comunicación en la familia, afecto o atención de los padres. La represión de los impulsos sexuales, una grave falta de autoestima o el deseo de ganarse el afecto de algunas personas. Todo esto sumando, hace que percibamos los asuntos de cama como una vía de escape a todos estos problemas. No obstante, estas explicaciones casi siempre tienen asociadas connotaciones negativas. No las hay, tener sexo con quien te apetezca no tiene por qué tener un origen basado en la autoestima o la dificultad para mantener relaciones duraderas, simplemente es una opción más como todas las que hay a nuestro alcance.

Tipos de promiscuidad

Existen dos tipos de promiscuidad: la activa y la pasiva. En el primer caso, se trata de una visión de la sexualidad ligada al hedonismo en forma de sexo ocasional sin ataduras de ningún tipo, tampoco afectivas. Estas personas también pueden disfrutar de encuentros en grupos como fiestas y orgias. Por su parte, los promiscuos pasivos serían los que se dejan llevar solo de vez en cuando, aunque su forma de vida sea convencional. Por ejemplo, un chico o chica casad@ que está teniendo varias infidelidades entraría de lleno en esta categoría.

Los estudios realizados afirman que no existe ninguna relación entre el comportamiento sexual y el lugar donde se vive, así como el nivel económico y cultural. No importa la posición social o la educación recibida, encontramos promiscuidad en todos los ámbitos de la vida.

La promiscuidad en la historia

Para la mayor parte de las religiones a lo largo de su historia la promiscuidad siempre ha sido el contrapunto a la castidad y por tanto, ha tenido vínculos asociados a la lujuria, la prostitución, la masturbación y el erotismo en general, que casi siempre ha sido castigado con mucha fuerza. Cualquier desviación de la monogamia se consideraba una transgresión tanto social como espiritual, aunque algunas religiones como la musulmana permitía el matrimonio de un hombre con varias mujeres. Pero la tónica general en el mundo cristiano ha sido pasar toda la vida con una sola pareja.

Para las tres religiones del libro (cristianismo, judaísmo e islam) la promiscuidad era algo escandaloso, muy distinto a tener más de una esposa. No obstante, en el budismo podemos encontrar otra visión sobre este tema mucho más abierta de miras e incluso se regulaba la prostitución sin ningún tipo de problema moral.

Pese al miedo a Dios y a las consecuencias más terrenales, los hombres y mujeres a lo largo de la historia han sido promiscuos y tenido sexo con varias personas libremente. Solo hay que echar un vistazo a las legislaciones de ciudades de la antigüedad y observar las medidas tan estrictas que se tomaban para castigar estos actos. Uno podría pensar que se trata de una sociedad muy puritana, pero casi siempre es justamente lo contrario, que ante el enorme índice de “trasgresiones morales” no tienen más remedio que ponerse duros para intentar evitarlos.

La promiscuidad hoy en día

¿Y en la actualidad? En la cultura occidental podemos encontrar actitudes muy distintas respecto a la promiscuidad, pero en general estamos caminando hacia una mayor tolerancia y una visión más positiva sobre las personas que tienen sexo casual siempre que le apetecen. De hecho, los programas de televisión y series muy conocidas como Sex in the City (Sexo en Nueva York en castellano) han mostrado otra versión de la libertad sexual mucho más natural y saludable, sin los problemas mentales que algunos “especialistas” habían asegurado que estaban relacionados con tales hábitos. Y hasta aquí la entrada de hoy. Nosotros nos despedimos hasta la semana que viene deseándoos como siempre que paséis un feliz domingo en compañía del Placer más Intenso. ¡Hasta la próxima!

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