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Manual del buen beso

El juego de la seducción no termina con el primer beso, pero si éste es un desastre puede que no tengas otra oportunidad para conseguir tu objetivo. Por este motivo, en la entrada de hoy te vamos a mostrar una serie de consejos para que mejores tus habilidades labiales y de paso tu número de conquistas.

¡Prepárate!

Antes del beso debes preparar la zona de los labios, relajándolos y abriéndolos para mostrarle a la otra persona que quieres besarla. Si tienes sequedad habitual en esta zona lo mejor es que utilices un protector labial sin brillo, ya que de lo contrario podría resultar molesto al ser algo pegajoso.

¿Quién dijo mal aliento?

Nada arruina más la experiencia de un beso que el mal aliento, por lo que es indispensable que cuides al máximo tu higiene bucal a diario, sobre todo si tienes en mente conocer a alguien interesante. Lávate los dientes, usa enjuague bucal e hilo. ¡Y no olvides los caramelos de menta! Sin pasarse, claro, nadie quiere tener la sensación de que se está enrollando con un manojo de yerbabuena.

Si vais a quedar para comer, evita los alimentos que pueden dejarte mal sabor de boca como la cebolla cruda, el ajo o quesos curados. En cuanto tengas la oportunidad, ve al baño a enjuagarte o toma una infusión al acabar la cena. ¡Nunca café! Ya que es uno de los principales culpables del mal aliento.

El momento del beso

Vale. Has sido encantador@ durante toda la velada y la otra persona está a punto de rendirse a tus pies. Es indispensable que ambos estéis esperando lo mismo, algo para lo que tendrás que interpretar el lenguaje corporal. El momento del beso ha llegado, así que acércate inclinándote suavemente, observando hacia qué lado gira tu pareja la cabeza para hacerlo en sentido contrario. No es necesario mirar a los ojos fijamente para conocer estos detalles, de hecho, te aconsejamos que seas muy sutil.

¿Ojos abiertos o cerrados?

Eso depende de los gustos personales de cada uno, pero por norma general la mayoría de las personas cierran los ojos mientras se están besando. Es un buen comienzo, ya que permite una mayor relajación al tiempo que nos dejamos llevar por el sentido del tacto. Eso sí, hazlo en el momento adecuado, ya que sino podrías acabar besando una nariz. Para acabar, si abres los ojos en mitad del beso y te encuentras a la otra persona mirándote fijamente posiblemente te cortaría por completo, ¿no? Así que no lo hagas.

Comienza el beso

Al principio suele ser buena idea empezar muy lento, manteniendo la boca un poco abierta. No aceleres las cosas o podrías parecer que estás impaciente. Besos cortos, que no sean agresivos, ya que en esta fase todavía estamos valorando la respuesta de la otra persona. Interpreta su reacción y si lo crees conveniente, después de un instante retrocede un poco la cabeza y mírala para conocer con mayor claridad si está siendo receptiva o no. También puedes darle un toque más romántico al momento si acaricias su cara mientras la besas.

El beso continúa

Si la cosa marcha bien, puedes abrir la boca sin usar todavía la lengua. Casi siempre es mejor que nos pasemos algún tiempo besando sin hacer uso de ella, ya que así tendremos más información del nivel de entrega de la otra persona. ¿Es tu pareja la que se anima a introducir la lengua? ¿Se encuentra en una posición mas recatada? Esta fase te servirá para conocer el tipo de besador que es tu pareja y si le vas a seguir el juego o por el contrario no tenéis nada en común.

Ten en cuenta que un mal comienzo no significa el fin de todo. Algunas veces una de las partes necesita más tiempo para comprender como funciona la cosa, por lo que tampoco vayas a tirar la toalla de buenas. Si es necesario realizar algún cambio importante, simplemente háblalo con franqueza y naturalidad, como tratarías cualquier otro aspecto relevante de tu vida.

La lengua entra en acción

Sea como sea, llegados a cierto punto será necesario ir dándole caña a la lengua. Empieza muy suave y muévela en la parte delantera de la boca de la otra persona. No la introduzcas de forma abrupta así de buenas, es mejor que la muevas con seguridad alrededor de la lengua de tu pareja y que ambos hagáis lo mismo.

¿Por dónde empezar? Si todo esto te pilla demasiado de sorpresa, puedes tocar suavemente la punta de la lengua con tu punta, prestando atención a los movimientos que hace tu acompañante. Es necesario que ambos estéis en la misma sintonía, encontrar un ritmo intermedio que funcione en las dos direcciones. Si la chica o chico retrocede instintivamente, retira inmediatamente tu lengua.

Y al contrario, si estáis disfrutando del momento es la hora de meter tu lengua más adentro, para que así el beso sea más intenso y también mucho más lascivo. Una lengua que sabe lo que hace es una de las armas eróticas más excitantes que existen, capaces de llevarnos directamente al Olimpo de los sentidos. Hay una cosa que debes evitar en cualquier caso: ser demasiado agresivo, ya que puede llegar a ser desagradable para la otra persona y esto es algo que no queremos.

¿Estás babeando?

Que la pasión no te lleve a babear como un perro. Ten mucho cuidado con no llenar de saliva los labios de tu pareja, algo que no suele ser agradable a menos que nos encontremos en pleno clímax sexual. Las cosas podrían acabar muy mal, de hecho, muchas parejas han acabado cortando por problemas como éste que no se han llegado a solucionar del todo.,

Y hasta aquí la entrada de hoy, donde hemos hecho un repaso a todos los aspectos que envuelven un buen beso. Esperamos que os haya sido de utilidad y sin más nos despedimos hasta el domingo que viene, no sin antes desearos que paséis un buen feliz de semana en compañía del Placer más Intenso. ¡Nos vemos!

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