PlacerIntenso Blog Erótico, juguetes para adultos y sexualidad

Las 4 fases del Placer Intenso

Tener sexo es una de las sensaciones más reconfortantes que existen, así que en la entrada de hoy os vamos a mostrar todo aquello que ocurre cuando hacemos el amor. Conoceremos las distintas fases de este proceso como por ejemplo la excitación, la meseta, el orgasmo y la resolución y la manera de optimizar el placer en cada una de ellas. ¿Os pica la curiosidad? ¡Empecemos!

Fase de excitación

La excitación es consecuencia de la respuesta al deseo. Este deseo puede estar provocado por un simple roce o incluso un pensamiento, que disparará exponencialmente el placer más intenso. Esto quiere decir que en ocasiones no es necesario el contacto físico para estar al rojo vivo, pero es conveniente que se mantenga una actitud activa para no salir de esta fase. De hecho, deberías practicar tu concentración para seguir en este estado el mayor tiempo posible.

¿Cómo saber si estás realmente excitado? Los pezones se endurecen, el ritmo de la sangre aumenta haciendo que nos ruboricemos y los músculos que rodean al pecho se activan. Cuando los vasos sanguíneos se ensanchan las areolas adoptan un tono más oscuro y los senos se hacen más sensibles a la estimulación. Esta es una buena ocasión para lamer los pezones y prolongar esta fase de excitación.

El aumento del riego ocasiona que los genitales aumenten de tamaño, por lo que el placer también lo hará. Por ejemplo, el clítoris se endurecerá y se volverá más sensible, siendo el momento perfecto para el sexo oral. Durante la fase de excitación las paredes de la vagina pueden aumentar hasta la mitad de su espesor y comenzarán a lubricar, algo que facilita la penetración.

Si la excitación se desvanece puede que también lo haga la lubricación. Llegados a este punto es necesario perderse en alguna fantasía o retomar los masajes y caricias. También tenemos la opción de utilizar un lubricante y en nuestra tienda podrás encontrar un amplio catálogo para elegir el que más te guste. Te recomendamos que para el sexo oral elijas uno que sea hidrosoluble.

Fase de la meseta

Vale. Estamos en lo más alto de la fase de excitación y el desenlace es inminente. La mayoría de los expertos aconsejan que no forcemos los orgasmos, ya que si nos obsesionamos demasiado puede ocurrir que acabe llegando cuando no queremos. Relájate, disfruta y simplemente deja que pase. En este sentido, es buena idea aumentar el placer de forma progresiva para que no se produzcan bajones bruscos.

En la meseta los pechos de las chicas pueden aumentar su tamaño hasta en un 25% y son mucho más sensibles. Así que hay que ser muy delicados. En general, todas las partes erógenas de nuestro cuerpo incrementan su sensibilidad porque la sangre se dispara y llega rápidamente a las terminaciones nerviosas de las orejas o la nuca, dos puntos que nunca debemos pasar por alto y que durante la meseta reaccionan mejor que nunca a las caricias.

Tal es la excitación durante esta fase que el clítoris tiene una “erección”, debido a que se endurece y contrae con el hueso del pubis. La zona superior de la vagina se expande y el útero se eleva para facilitar la entrada del pene. Todo el cuerpo se tensa al aumentar el ritmo cardiaco y la presión, comprimiendo los músculos y reduciendo la entrada de la vagina.

Es sin duda el mejor momento para que la penetración sea realmente intensa y placentera, ya que tanto vosotros como vosotras gozareis de toda esa tensión muscular. Los ejercicios de Kegel ayudan en gran medida a mejorar la forma de los músculos de esta zona, por lo que son un aliado indispensable para alcanzar mayores cotas de placer.

Fase del orgasmo

El orgasmo es una de las mejores sensaciones que podemos experimentar en la vida. Por desgracia, esta fase es la más corta de todas y no dura más que unos segundos. Después de ese instante, la tensión que hemos ido acumulando durante la excitación y la meseta se libera.

Para que un orgasmo sea realmente placentero es aconsejable mantener en todo momento la estimulación del clítoris, algo que podemos hacer rozando el hueso púbico durante la penetración. Otro punto muy excitante para presionar está situado entre la vagina y el ano, ya que desplaza la entrada de la vagina y permite que la penetración sea mucho más profunda y se produzca un contacto total con la parte superior de la pared vaginal y sus terminaciones nerviosas.

Durante el orgasmo perdemos el control. Tal es la sensación que por un instante nuestro cerebro se desconecta y bloquea cualquier otra emoción. Los genitales sienten una agradable sensación de calidez, el rubor sexual alcanza sus niveles más altos y el cuerpo actúa sin que podamos dominarlo. ¿Y para qué? Disfruta y déjate llevar.

Fase de la resolución

La resolución es el periodo de tiempo posterior al orgasmo, donde nuestro cuerpo vuelve a la etapa de preexcitación. Durante esta fase nos relajamos porque los músculos pierden la tensión acumulada, a la par que la respiración se ralentiza y desciende la presión de la sangre. Poco a poco recuperamos nuestro estado normal, los genitales adoptan su tamaño original y desaparece el rubor de la cara.

No obstante, las terminaciones nerviosas siguen actuando por lo que la vagina sigue muy sensible y cualquier roce poco delicado puede resultar doloroso. En esta etapa es mejor centraros en otros menesteres, como un masaje en la espalda o caricias en otras zonas erógenas como la nuca o los pies. También podéis miraros a los ojos o quedaros acurrucados mientras hacéis tiempo para un segundo asalto.

Y hasta aquí la entrada de hoy, donde hemos hablado de las 4 fases en las que se divide el sexo. Esperamos como siempre que os haya gustado y que ahora mismo tengáis en la cabeza una o dos ideas picantes que llevar a la práctica. Sin más, nos despedimos hasta la semana que viene deseándoos un feliz domingo en compañía del Placer más Intenso. ¡Hasta la próxima!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *