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El herpes: cómo detectar sus síntomas y prevenirlo

En la entrada de hoy vamos a hablar de la ETS más extendida en el planeta: el herpes. Comentaremos sus características principales y todas aquellas medidas de precaución que debemos tomar para evitarla. Sus consecuencias van desde simple llagas en la piel hasta abultadas ampollas que pueden ser muy dolorosas y altamente contagiosas, así que es buena idea estar alerta. ¿No sabes qué hacer? Pues sigue leyendo, que en Placer Intenso te lo contamos al detalle.

¿Cómo se transmite el herpes?

El herpes es la enfermedad de transmisión sexual que más se contagia en todo el mundo. Su método de propagación es tan simple como efectivo, ya que solo es necesario mantener una relación con alguien que esté infectado para contraerlo. No importa si se trata de sexo oral, vaginal o anal. Incluso con los dedos. La posibilidad de contagio siempre está presente.

Este virus entra fácilmente en el organismo por cualquier herida de la piel (algo que puede producirse por abrasión durante la penetración), un corte en la boca o una simple llaga. Hay que tener en cuenta que tener una ETS te hace más propenso a sufrir otra, por lo que si es así debes extremar los cuidados.

¿Cómo saber si tengo herpes?

A veces, los síntomas no son tan evidentes como nos gustarían y varían enormemente dependiendo de los casos. La mayoría de las personas sienten una sensación de picor, dolor y escozor en la zona justo antes de que comiencen a formarse llagas y ampollas. Si evitas tener sexo desde este momento hasta dos semanas después de que las heridas se curen reducirás en gran medida las probabilidades de pasarlo a tu pareja.

¿Qué hacer si tengo herpes?

Vale, tu médico te acaba de diagnosticas herpes y posiblemente te estés muriendo de vergüenza. O no. En todo caso, es necesario guardar la serenidad y preguntarle qué tipo de virus se trata. Hay hasta 8 herpes distintos, siendo el HSV-2 el más habitual en las infecciones genitales y el HSV-1 el causante de la mayoría de los contagios por sexo oral.

No todos los herpes están relacionados con las relaciones sexuales y de hecho hay muchas formas de coger herpes menos peligrosos, siendo nuestros hijos auténticos especialistas al chupar los juguetes de otros niños en la guardería. Por esta razón, después de saber el tipo de herpes que tienes debes asegurarte si se puede transmitir o no sexualmente. Incluso puedes contagiar a alguien sin haber experimentado un brote.

¿Cómo se cura el herpes?

No existe cura para el herpes, aunque con el paso de los años el organismo se va volviendo progresivamente más resistente al mismo, lo que no significa que no puedas pillarlo e infectarlo a tu pareja. De todas, si los brotes son muy frecuentes y severos puedes pedirle a tu médico que te recete algo para aliviar los síntomas y reducir las probabilidades de contagio. En la actualidad existen diversos estudios que están testando una nueva vacuna para evitar el desarrollo del herpes, que se inocula no como prevención sino en personas que ya están infectadas.

¿Cómo prevenir el herpes?

Independientemente del origen del contagio y del tipo de virus, todos los herpes se tratan igual para prevenir su propagación. Las infecciones genitales tienen aspecto de ampollas rojas que surgen durante los primeros 10 días posteriores a la relación. También es frecuente la aparición de llagas productos del sexo oral, cuya evolución es muy caprichosa. Pueden estallar, ponerse duras o curarse por sí solas para volver a reaparecer unos días más tarde. Estos brotes recurrentes son habituales sobre todo en el primer año y posteriormente se espacian más en el tiempo.

Una consecuencia descargable es el pus que sale de las llagas y ampollas, que está impregnado con millones de virus. De hecho, el momento en el que revientan es sin duda el más peligroso para propagar su contagio. Incluso si tu piel está totalmente limpia puedes estar en peligro y como hemos comentado anteriormente podrías infectar a más personas. En este sentido, las estadísticas nos dicen que un 70% de las infecciones tienen su origen cuando el portador no ha presentado ningún síntoma.

¿Los condones son efectivos?

Aunque no son totalmente efectivos, es mejor utilizar preservativos si estamos sufriendo un brote de herpes. Los expertos afirman que reducen hasta en un 30% las probabilidades de contagio, así que es buena idea usarlos siempre. Y claro, si estás manteniendo relaciones con alguien que no conoces son totalmente indispensables, ya que el herpes aunque molesto no es ni de lejos la ETS más peligrosa que existe.

¿El herpes afecta más a las mujeres?

Las mujeres tienen un mayor riesgo de contagio por las membranas mucosas que se encuentran en la vagina. Por su parte, los chicos son más propensos a propagar el virus, incluso si no llegan a presentar ningún síntoma. Así que ya sabéis, tomad nota y tened cuidado chicas. Las probabilidades de contagio por parte de ellos llegan hasta el 10%, mientras que ellas se sitúan ligeramente por debajo del 4%.

¿Me puedo volver a contagiar a mí mismo?

Aunque parezca una pregunta rara, existen casos en los que podemos reinfectarnos con el virus si no tenemos cuidado. Por ejemplo, imaginemos que tenemos un corte en los dedos y tocamos una llaga abierta. En este caso, el virus puede llegar a extenderse de nuevo causando ampollas muy dolorosas y puedes pasarlo a otras personas al darles la mano o tocarles si también tienen heridas.

Y hasta aquí la entrada de hoy, donde hemos hablado de la enfermedad de transmisión sexual más frecuente en el mundo. Ahora que ya sabéis cuáles son sus síntomas y las formas más comunes de propagación, podéis tomar todas las medidas necesarias para evitar contagiar el herpes a vuestra pareja o cualquier compañer@ de juegos.

Nosotros nos despedimos hasta la semana que viene, no sin antes desearos que paséis un feliz sábado en compañía del Placer más Intenso. Y a ser posible, con el verano tan caluroso que estamos disfrutando, junto a una bebida bien refrescante. ¡Hasta la próxima!

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