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Derribando mitos sobre el BDSM

Esposas, cuerdas, látigos y por supuesto el nombre de Christian Grey son las primeras cosas que nos vienen a la mente cuando alguien habla acerca del BDSM, una práctica sexual que engloba todo aquello relacionado con el bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo. Sin embargo, muchas de las cosas que se dicen sobre el tema no son ciertas y para aclararlas en esta entrada vamos a desmontar todos los falsos mitos que existen sobre esta forma tan excitante de explorar la sexualidad. ¿Estás preparad@? Genial. ¡Empezamos!

50 Sombras de Grey es la pura realidad

Este libro ha popularizado el BDSM hasta cuotas inimaginables años atrás, ya que la dominación y el sado eran asuntos de los que nunca se hablaba abiertamente. De pronto, algo que se consideraba sórdido o desviado ha entrado de lleno en la cultura pop y todo el mundo está encantado. Ahora bien, ¿tiene 50 Sombras de Grey algo que ver con la realidad? La verdad es que no mucho. De hecho, la mayoría de los que practican estas tendencias no son precisamente fans del libro.

Uno de los mayores problemas que se observa es que el personaje femenino es presionado para realizar algo a lo que en principio es reticente. Y lo más grave, la figura del dominador se extiende a otros ámbitos de la vida privada de la protagonista. Aquí radica lo más peligroso de todo y que puede confundir a muchas personas: el BDSM es solo un juego en que se debe participar libremente. Y cuando acaba, cada uno sigue su vida por su lado, sin que nadie intervenga en los asuntos personales del otro.

El BDSM implica dolor o sumisión

¡Ni mucho menos! Cada uno vive la sexualidad como más le apetece y no debe hacer nada que le desagrade. Por ejemplo, a muchas chicas les gusta la estética del sado y están muy interesadas en comprar lencería y vestidos, así como látigos y demás complementos que solo se usarán como atrezo, para darle un poco de picante a la situación. En otros casos, las parejas encuentran muy excitante los intercambios de roles, donde adoptan papeles muy diferentes al que tienen en la vida real. O puede que te guste estar inmovilizad@, ya bien sea atado o con esposas.

Como puedes comprobar, existen distintas escalas dentro del BDSM que son muy atractivas incluso para aquellos más recatados. Por tanto, si no te gusta sentir dolor o ser dominad@, simplemente elige todas las demás opciones que tienes a tu disposición. Si quieres hacerte una idea de todos los juguetes eróticos que tenemos en el mercado, no dudes en echarle un vistazo al catálogo de Placer Intenso. En nuestra tienda podrás encontrar una gran variedad de artículos de las principales marcas del mundo del ocio para adultos, realizados con materiales de gran calidad e hipoalergénicos.

El BDSM es igual que el fetichismo

Aunque la gran mayoría lo piensa, la realidad es que el BDSM no es un fetiche sexual y según los expertos en el tema se trata simplemente de un comportamiento erótico distinto del habitual. Sin embargo, hasta cierto sentido es lógica la equivocación, ya que los juguetes y objetos que se utilizan en estas prácticas suelen estar asociados al fetichismo, tales como tacones de aguja y ropa de cuero.

Para tener las cosas claras, un fetichista obtiene placer mediante estos objetos, mientras que el sadomasoquista se excita por la relación sexual en sí. Eso no implica que muchos seguidores del BDSM sean además fetichistas, lo que proporciona el doble de placer.

La dominación es cosa de hombres y la sumisión de mujeres

Esta es otra de las imágenes que por desgracia ya teníamos en nuestra cabeza antes que 50 Sombras de Grey la popularizada. Pues es totalmente falso, ya que las chicas son las que más disfrutan cuando están al mando y controlan la situación. Las mujeres pueden ser tan buenas amas o dominas como los hombres, ya que en este punto no entran cuestiones de género sino la forma de ser y la personalidad de cada uno.

En esta elección también es importante el papel que se juegue en la realidad. En este sentido, hombres que en su día a día son importantes en su trabajo, tienen bajo su mando a gran número de empleados y toman decisiones claves, pueden necesitar una liberación asumiendo el rol contrario. Como hemos mencionado, es solo un juego, donde cada parte adopta su papel con absoluta libertad.

EL BDSM es una práctica peligrosa

El BDSM es una práctica totalmente segura si se hace de forma correcta. Para empezar, debe haber consentimiento y dejar claro todas las cosas que se deben o no hacer. Podéis quedar en un lugar neutral si no conoces demasiado bien a la otra persona. Y también avisar a alguien de confianza para decirle dónde estás y lo que estás haciendo. Pide a la otra persona que haga lo mismo y así reducirás en gran medida los riesgos. Establece una palabra segura para que el dominador pare y ten a mano un botiquín si tienes pensado azotar o hacer daño mediante quemaduras o de otro tipo.

Si vas a usar cuerdas para atar a la otra persona es buena idea contar unas tijeras por si es necesario liberarla de inmediato. Todas estas medidas harán que el BDSM no sea para nada peligroso, simplemente usa el sentido común y habla las cosas con claridad antes de hacerlas, para que así no haya ningún tipo de malentendidos. ¡Ah! Y por supuesto, utiliza siempre protección en forma de preservativos, para evitar las enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.

Y hasta aquí la entrada de hoy, donde hemos desmontado algunos mitos sobre el BDSM, una forma muy excitante de vivir la sexualidad que practica mucha más gente de la que te imaginas. Nosotros nos despedimos hasta el domingo que viene, no sin antes desearos un feliz fin de año en compañía de vuestros familiares y amigos más cercanos. Y por supuesto, del Placer más Intenso. ¡Nos vemos!

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