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El círculo vicioso de los celos

Los celos son una de las emociones más intensas que podemos experimentar y normalmente se producen ante la posible pérdida de una persona que nos importa. Esto crea situaciones de inseguridad y una falta de estabilidad emocional que en algunos casos saca lo peor de nosotros. En la entrada vamos a hablar de los celos, qué son, cómo se producen y los efectos que tienen en nuestras vidas. ¡Empezamos!

¿Qué son los celos?

Los celos se caracterizan por unos pensamientos irreales y distorsionados sobre nuestra relación. Están provocados por la ansiedad y el temor de perder a alguien que lo es todo para nosotros y en algunos casos cambia por completa las dinámicas de pareja. Por ejemplo, algunos chicos o chicas se vuelven muy controladores y quieren saber en todo momento dónde estamos o lo que estamos haciendo. Y todo ello para sentirse más seguros y hacer más llevaderos sus miedos.

Todos convivimos con los celos a lo largo de nuestra vida. Ya de pequeños la usamos como estrategia para conseguir la atención de los padres y familiares, una especie de “chantaje” que los más pequeños hacen cuando no se sienten correspondidos en sus emociones. Sin embargo, cuando llegamos a edad adulta y mezclamos asuntos sentimentales, entonces la cosa cambia y se dispara.

¿Por qué se producen los celos?

Los celos pueden ser el efecto de una respuesta cognitiva, es decir, que tienen su origen en nuestras interpretaciones de las cosas, lo que nos lleva a unos pensamientos distorsionados por completo de la realidad. Por ejemplo, si nuestra pareja está fuera en la oficina y no nos coge el teléfono, podemos pensar que está ocupada o comernos la cabeza pensando que tiene un lío con algún compañero de trabajo. Con el tiempo, estos pensamientos se agravan y se vuelven una auténtica obsesión. El resultado es que nos volvemos inseguros, suspicaces, irritables y ansiosos: un cóctel que no presagia nada bueno.

Los celos también pueden ser una respuesta a factores psicofisiológicos y emocionales, donde las interpretaciones de la realidad que acabamos de comentar generan un miedo constante. La posibilidad de perder lo que más queremos es percibida como una amenaza, un peligro que nos lleva a controlar todos los movimientos de nuestra pareja. Nos obsesionamos buscando indicios de que estamos en lo cierto o equivocados, cambiando de parecer de un día para otro según un gesto, una llamada o cualquier cosa sin importancia.

Los efectos de los celos

Un ejemplo típico de un celoso o celosa empedernido sería prohibir a su pareja acudir a ciertos lugares públicos o quedar con algunas personas. De esta forma, se reducen las probabilidades de que surja una infidelidad o de que conozca a alguien que le pueda atraer más. Si tu pareja te llama constantemente para saber dónde estás y lo que estás haciendo, te pide explicaciones o te pone siempre en entredicho, ha llegado el momento de pararse a hablar sobre este asunto. Y si resulta que te registra el móvil y otros objetos personales, entonces hay que pararle los pies inmediatamente.

Estos problemas repercuten en el estado de animo de la pareja. El que sufre los celos está en un estado de ansiedad constante, pensando que le engañan, que lo van a dejar o que ya no lo quieren. Por el contrario, quien los sufre se siente agobiad@ por el control y la sensación de que la otra persona no confía en él o ella. Esto desgasta psicológica y emocionalmente la relación y es un motivo habitual para ponerle punto y final.

¿Qué hacer ante los celos?

Si eres celoso o celosa, probablemente tu pareja se dé cuenta mucho antes que tú, ya que todo lo que dice o hace está sujeto a un interrogatorio y posiblemente se siente agobiad@ por tu actitud desconfiante y controladora. Lo irónico de todo esto, es que en muchos casos el vernos asfixiados por la conducta de nuestro chico o chica es lo que nos hace fijarnos en otras personas. Esto es lo que se llama profecía autocumplida, que es cuando las sospechas de un celoso o celosa se han realidad debido al clima insostenible que ha provocado.

Sea como sea, la parte no celosa de la relación es la que tiene que dar el primer paso. Como siempre decimos, lo mejor es hablar las cosas tranquilamente y para ello no hay que esperar demasiado, ya que cuando el ambiente se enrarece es mucho más complicado. La parte celosa nunca va a estar satisfecha con las explicaciones recibidas, por lo que es necesario mucha paciencia y quizás algo de ayuda profesional.

¿Se pueden controlar los celos?

Los sentimientos tan intensos son complicados de controlar, pero si hacemos un esfuerzo podemos hacer que la situación sea más llevadera. Primero deberías detectar si eres una persona celosa y para ello hay que responder a una serie de preguntas. ¿Estás todo el rato pensando en tu pareja? ¿Cuándo la ves hablando con alguien no lo puedes soportar? ¿Espías a tu novi@ mirándole el móvil? ¿Te molesta que salga con amig@s o compañeros del trabajo? ¿Quieres que esté siempre a tu lado, literalmente, para no perderl@?

Si has respondido que sí a la mayoría de estas preguntas lamentamos decirte que tienes un problema, ya que tus celos están mostrándose de forma muy negativa y con el paso del tiempo lo único que conseguirás es minar tu relación. Has de tener muy claro que los celos no demuestran amor, lo único que sacan a relucir es tu baja autoestima e inseguridad. Por lo tanto, lo primero que has de hacer es cambiar la percepción que tienes de ti. Deja de ser negativo y no busques la aprobación de los demás para sentirte bien.

Aprende a quererte tal y como eres, deja de quejarte y cambia aquello que no te gusta. Sí, ya sabemos que esto es más fácil de decir que hacer, pero es un primer paso indispensable para solucionar los problemas de celos. Cuando estés bien con tu cuerpo y tu mente, entonces habrá muchas menos posibilidades de que te sientas insegur@ y por tanto aparezcan los celos. ¡Hasta la próxima!

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